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Más allá del pecado. Novela

Más allá del pecado. Novela

Gladys Abilar
Editorial Vinciguerra, Segunda edición 1993.
“La distancia entre ella y sus atacantes se acortó y un manotazo cayó sobre sus hombros. Bañada en llanto torció su rumbo para cruzar la calle. Una luz intensa lastimó sus pupilas al mismo tiempo que un fuerte impacto la arrojaba por los aires.”
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Eclipse de Lubna. Novela

Eclipse de Lubna. Novela

Gladys Abilar
Editorial Atlántida, 1997.
“Dispuesta a todo para apoderarse a esa fortuna, y después de meditar, calcular probabilidades de éxitos y fracasos llegó a una terrible determinación. Ocuparía el lugar de Lubna, la heredera. Sí, robaría su identidad. En cuerpo y alma. Literalmente la suplantaría.Y se prepararía para ello.”
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Pensar sin Permiso. Aforismos

Pensar sin Permiso. Aforismos

Gladys Abilar
Editorial Atlántida. Prólogo de José Narosky. Ilusgtraciones de Auguste Rodin.
Amo el horizonte/ no la frontera.
El horizonte lo hizo Dios/ la frontera los hombres.

Entre el bien y el mal se abre un abismo
Hay quienes lo llenan de rosas
Hay quienes lo llenan de espinas.
Hasta dónde el perfume?
Hasta dónde las heridas?
La agresividad de las espinas/ es sólo cuestión de tacto.
La pequeñez de las estrellas/ es sólo cuestión de distancia.
Vivir/ es sólo cuestión de vocación.

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Doce hogueras. Cuentos

Gladys Abilar
Editorial Ameghino.
Diseño de tapa Carlos Páez Vilaró. Ilustraciones interiores, Carlos Páez Vilaró.
Mención de Honor 2000
LA LEYENDA DE GRINGO TADGE
El relincho del potro encabritado violó el silencio de la tarde. Gringo Tadge atenazaba el vientre del animal con sus piernas de granito. Rebenque en mano, el brazo en alto, dibujaba arabescos en el aire ante cada corcoveo. El cuerpo se le chicoteaba cual vara de mimbre azotada por el zonda. Pero Gringo no se soltaba. La otra mano, agarrada a las bridas con dedos de acero templado, no daba tregua al animal...
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Destino Rabioso. Cuentos

Gladys Abilar
Editorial Corregidor. Año 2003.
Premio Faja de Honor de SADE.
"Hacía rato que estábamos escondidos detrás del árbol de la vereda del frente esperando que salga la mujer. -Vieja chota, hace más de veinte minutos que está conversando con la cajera. -¡De qué carajo hablan! -Boludeces, qué más. -Digo yo, ¿no tienen nada que hacer, a quien atender?"
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Juguito de Rimas. Poesía infantil

Juguito de Rimas. Poesía infantil

Gladys Abilar
Editorial Distal. Año 2007. Premio Faja de Honor de SADE. Declarado de interés educativo por el Congreso de La Nación. Prologado por María Granata. Dibujos en color por Humberto Mazza Montano. Rimas musicalizadas.
"La Papa ríe contenta.
pues quiere hacerse puré
para estar con Milanesa
y con el Huevo Poché."

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Las lágrimas de Tánato. Novela

Gladys Abilar
Editorial Corregidor. Año 2011. Premio Faja de Honor de SADE. Prologado por Antonio Requeni. Ilustración de tapa Carlos Páez Vilaró.
*Fragmento: EL SILENCIO. TESTIMONIO DE UN CONVICTO.
El tiro sonó en la quietud de la tarde y un revoloteo de pájaros asustados oscureció el cielo. Me aferré a la reja de la ventana y hundí mi cara entre dos barrotes; quería escaparme del encierro. ¿Qué estaba pasando allá afuera? Me dejé caer sobre el piso y abracé mis piernas.

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La mirada invicta. Poesía

La mirada invicta. Poesía

Gladys Abilar
Editorial Vinciguerra. Año 2016. Con ilustraciones, pinturas de Paul Gauguin. Prólogo de Marta de París..
"Debajo de mi piel te siento Vida. Me lates, me navegas, me germinas; creces multiplicándote en espejos que el tiempo copiará. A veces crece la zarza en mi coraje. Y me resisto; y vuelvo en tu semilla. Cogollos de amorosas tentaciones serpentean en mi boca prematura. Tus labios piden. Me niego e inauguro el juego del deseo. Me escindo entre el goce y la abstinencia. No puedo detenerte. Estás bajo mi piel."
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Las aventuras de Lunimar. Cuentos infantiles

Las aventuras de Lunimar. Cuentos infantiles

Gladys Abilar
Editorial Enigma. Año 2017. Ilustraciones en color de Valeria Glanzman.
FRAGMENTO: "– ¡Hormiga caradura! ¿Por qué le comes las plantas a mi mamá? ¿No sabes lo triste que ella se pone? – Pero…¿Y vos quién sos? – Me llamo Lunimar. Esta es mi casa. Y vos, tenés nombre? – Sí. Catalina. Niña, no te confundas conmigo- Yo jamás sería enemiga del jardín. Al contrario, es mi paraíso, mi alegría. Y también mi vida. – Pero, si no haces otra cosa que comértelo entero. ¿A eso le llamas ser amiga? – Ah sí, claro… ¿Y de qué querés que viva? ¿Acaso vos no tenés que comer para vivir? ¿Acaso no te comés las ovejitas, las vaquitas, los peces? – Si… este…bueno, tenés razón, pero es distinto. Yo no ando por ahí comiendo los jardines de los vecinos. – Decime, ¿qué tengo que hacer para alimentarme sin dañar a las plantas? Vos podés ir al supermercado y comprar todo lo que te guste. Incluso hay comida para bebé, peces, pájaros, para todo el mundo menos para nosotras. ¿Alguna vez viste alimento para hormigas en el súper? ¡Jamás! Sólo veneno es lo que venden. Y en todas las formas, polvo, granulado, cebo tóxico. – Tenés razón Catalina. Nadie se acordó de ustedes. ¡Buscaremos una solución! ¡Te lo prometo! "
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Lo que no pudo ser. Cuentos

Lo que no pudo ser. Cuentos

Gladys Abilar
Editorial Enigma. Año 2019 – Pintura de tapa: “La que espera”. Óleo. Silvina Plaza Abilar. Prólogo de Antonio Requeni.
FRAGMENTO: “El puñal atravesó sin resistencia la piel del hombre indefenso y se hundió en su carne. La sangre brotó y se derramó por su espalda. Tambaleando, el herido dio tres pasos y se desplomó junto a una fuente de agua. El maleante arrebató la cartera de la víctima y huyó entre las sombras del parque. El hombre agonizaba. En la soledad de aquel atardecer la vida se le desprendía entre gemidos e inaudibles pedidos de ayuda. Un perro sin dueño observó la escena y se le acercó cautelosamente. Se detuvo y lo olfateó con desconcierto. Conmovido por vaya a saberse qué ignoto instinto le lamió la cara mientras le prodigaba pequeñas embestidas con el hocico como queriéndolo reanimar. Lloriqueaba inquieto y, de repente, empezó a ladrarle. Ladraba cada vez más fuerte, oteando a un lado y al otro hasta que llamó la atención de un linyera que hurgaba un basural. El vagabundo seguido por una nube de moscas se le acercó renqueando con la ayuda de un palo que oficiaba de bastón…”
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